Tras sufrir algunas desgracias familiares, Ben  y su esposa Vivien  dejan Boston y se trasladan a una casa de San Francisco con la esperanza de reconstruir su vida. Moira O'Hara, una chica que trabajó en esa casa, aparece a los ojos de Vivien como una sexagenaria; Ben, en cambio, la percibe como una mujer joven