Podemos dividir `Tiempo de odio` en dos partes: el antes y el después de
la catástrofe, de una suerte de `golpe de estado` producido entre los
magos. Hasta entonces, las cosas se mantienen relativamente en orden
(todo el orden que podemos pedirle a un mundo corrupto, peligroso,
permanentemente sumergido en la guerra entre reyes y señores feudales de
toda calaña). Incluso hay tiempo para el reencuentro entre Geralt el
Mago y Yennefer la hechicera. Y claro, ¿cuándo no?, es entonces cuando
el mundo se viene abajo.
Mientras tanto, Ciri, heredera al trono de Cintra, cuya cabeza tiene
precio y quien está sufriendo toda clase de penurias por su entrada a
la adolescencia, sus sueños proféticos y sus pesadillas, va tomando un
protagonismo cada vez más fuerte: y es que de su suerte depende el
destino de este mundo. No obstante, aunque éste es el cuarto tomo de una
saga de siete y se presenta como a perfecta bisagra entre lo acontecido
y el porvenir, nada es previsible: Sapkowski pega golpes de timón que
nos mantienen prendidos al libro permanentemente.
Otro punto en el que se nota la maestrÃa del autor es en la forma de
tratar a los personajes secundarios y a los `extras`: no hay ningún
personaje apenas pintado, pues cada uno se erige como protagonista en el
momento que le corresponde.
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