Muchas ediciones vio esta novela de humor hace ya medio siglo, aunque encontrarla hoy es
tarea artesanal. Una novela, creo yo, buen exponente del tipo de humor que se
ha hecho en la literatura española
de la segunda mitad del siglo XX, donde conviven la hipérbole, el absurdo, cierto costumbrismo
autocrítico con casi todos los “valores tradicionales”, y en las que el cambio
de papel social de la mujer generaba no pocos personajes y comentarios que
entonces pasaban por graciosos y que hoy serían “políticamente incorrectos”.
Sin duda uno de los alicientes, en su día, fue el argumento:
contar la vida, obra y milagros de una prostituta no dejaba de ser una osadía
en la España de los primeros años 60, cuando todavía faltaban más de tres
lustros para que los primeros “desnudos integrales” en televisión se
convirtieran en noticia y debate en la prensa. Una osadía doble, porque si por
un lado aborda el tema del sexo (y con unos circunloquios y eufemismos que más
adornan que ocultan), por otro venía a reivindicar la independencia de la mujer
(pues aunque la protagonista se ve lanzada a su profesión precisamente como
consecuencia de la debilidad de la mujer en su sociedad, no deja de ser una
persona decidida y con criterio propio). Otro aliciente, sin duda, debieron ser
las críticas que, rodeadas de sarcasmo, se disparan incluso contra cuestiones
políticas y vinculadas a la Guerra Civil. Criticas puntuales, al hilo de
comentarios, pero directas y, a veces, duras.

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