En esta nueva entrega, las cosas andan revueltas en Mundodisco entre
dioses y religiones. Brutha, el elegido, un muchacho sencillo y
analfabeto, se enfrenta a toda una serie de problemas, que abarcan desde
la Inquisición, dirigida por un ser brutal, a la guerra implacable con
una flota multinacional. Pero, por suerte, siempre hay algún Dios de
pacotilla dispuesto a echar una mano y evitar que una guerra sangrienta
sea contemplada por sus congéneres como una sencilla partida de ajedrez.
Una aguda y desopilante sátira sobre religiones y guerras, en el mejor
estilo del autor.
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