París era una fiesta, el primer escrito de Hemingway que vio la luz
póstumamente, despliega el mítico panorama de la ciudad de París, la
capital de la literatura americana hacia 1920. La obra es una mezcla
fascinante de paisajes líricos y agudamente personales, con otros más
contundentes y anecdóticos en torno a sus años de juventud en aquel
encantado lugar en el que fue «muy pobre pero muy feliz», en un tiempo
de ilusión entre dos épocas de atrocidad.
Diario del
hombre y del escritor, crónica de una época y una generación
irrepetibles, este texto alinea en sus páginas a figuras como Gertrude
Stein, Ezra Pound, Scott Fitzgerald o Ford Madox Ford. El París cruel y
adorable, poblado por la extraordinaria fauna de la «generación perdida»
y sus precursores, el ideal de juventud para Hemingway, protagoniza
este vivaz testamento tan entremezclado de realidad, deseo y remembranza
que Manuel Leguineche prologa sin escatimar entusiasmo.

0 Comentarios