La amenaza de un baño de sangre se cierne sobre Roma desde que Publio
Clodio, político de antigua estirpe pero alma traidora, ha desatado una
terrible batalla contra Tito Milón con el fin de controlar las
elecciones consulares. Así pues, cuando el cadáver de Clodio aparece en
plena Vía Apia y Milón es acusado del crimen, el cónsul Pompeyo recurre,
como no podía ser de otro modo, al inefable Gordiano el sabueso para
que resuelva el caso.
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