Para el que ha pasado buena parte de su vida encerrado en un manicomio,
aunque sea injustamente, como es mi caso, una reacción absurda no tiene
nada de particular, aunque eso suponga meterse en lÃos. La cuestión es
que un incidente trivial me trajo recuerdos y viajé al pasado (con la
memoria, ya he dicho que no estoy loco). Años atrás me vi envuelto en un
asunto feo.
HabÃan asesinado a una modelo y me culpaban a mÃ. Por supuesto, sin
razón: una modelo no harÃa caso a un tipo como yo ni asesinándola.
Simplemente, habÃa un oscuro enredo, estaba metida gente importante y
pensaron que yo podÃa servir de cabeza de turco o de conejillo de
indias, o como sea que se llame el desgraciado que paga los platos
rotos.
Para salvar el pellejo tuve que recurrir a mi ingenio y a métodos poco
convencionales y pedir ayuda a personas de mi cÃrculo, no siempre
recomendables. No sé si salà bien parado del intento, pero salÃ. Ahora
todo aquello ya es agua pasada. Sin embargo, un impulso me ha hecho
volver sobre mis pasos, recorrer los antiguos escenarios, buscar a las
personas que fueron protagonistas de aquel oscuro caso, y resolverlo por
fin.
Pero las cosas han cambiado. No sólo las personas y la forma de vivir,
sino sobre todo la ciudad. En aquella época, Barcelona era una
cochambre. Hoy es la ciudad más visitada y admirada. ¡Quién nos lo iba a
decir! La Barcelona del presente no tiene nada que ver con la Barcelona
del pasado. ¿O sÃ?

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