Quien no haya soñado alguna vez con que le tocaba la loterÃa que levante
la mano. Todos hemos jugado a imaginar lo que harÃamos si nos
convirtiésemos en millonarios de la noche a la mañana: cambiar nuestro
modesto utilitario por un descapotable de lujo, dejar nuestro tercero
sin ascensor por un chalet con piscina y pista de pádel... o,
simplemente, la satisfacción de hacerle al jefe un sonoro corte de
mangas. Pero... ¿qué pasarÃa si se cumpliese ese sueño? ¿Qué pasarÃa si
te tocase la loterÃa, encontrases la solución a todos tus problemas,
pero no pudieras cobrar el premio porque al hacerlo todo el mundo
descubrirÃa tu afición a frecuentar a señoritas de moral distraÃda?
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