Lo primero a tener en cuenta es que Jesse Livermore no era un fundamentalista sino un verdadero analista técnico de gráficos que basaba su razonamiento en la repetición una y otra vez de patrones que no son más que la representación gráfica del comportamiento emocional humano y en la identificación de ciclos: ‘Wall Street nunca cambia porque los seres humanos nunca cambian’.

El libro explica alguno de los sistemas que utilizó Jesse Livermore con gran éxito, así como su método de gerencia de capital y control emocional.

La obra comienza explicando la importancia de la disciplina para continuar con las reglas para negociar.
El primer capítulo es una biografía (obras y maravillas) de la persona que ha permitido a Richard Smitten escribir un libro y conseguir una buena remuneración por él.

En sus inicios, Jesse Livermore observó que la mayoría de los operadores perdían dinero de una forma constante y que la mayoría de ellos carecían de un plan inteligente para operar. Prácticamente apostaban.
Otra observación era que cuando hay dinero de por medio, las emociones asumen el control, no el intelecto.

Un aporte importantísimo es que Livermore fue toda la vida un aprendiz. Se dedicó a anotar cada una de sus operaciones y a estudiar con el fin de detectar sus errores y poder corregirlos.

En sus inicios, se guiaba por dos reglas inquebrantables: No iniciar una operación hasta tener la mayor cantidad posible de probabilidades a su favor (era un operador de convergencias) y esperar pacientemente a las condiciones perfectas.