Una noche, cuando vuelven a su casa, los señores Prioux descubren con
asombro que un tal Patrick se les ha metido en casa a vivir. Por lo
visto, el joven está convencido que ha vuelto a casa de sus padres para
presentarles a su mujer. Los Prioux, que no tienen hijos, no dan crédito
a sus ojos.
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