La tarde se anunciaba en verdad interesante, una de esas tardes maravillosas que existen sólo para poder pasarlas en un dulce y larguÃsimo far niente hasta llegar a cansarse deliciosamente de la propia pereza. Por supuesto, tal bienestar no se alcanza porque sÃ, sin planes ni preparativos, echándose en posición horizontal en cualquier lugar. No, queridos mÃos. Ello precisa de una actividad que lo preceda, tanto intelectual como fÃsica. La holgazanerÃa, como se dice, hay que trabajársela.

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