Los Reyes Sacerdotes se vuelven contra su otrora valioso agente Tarl Cabot, lo consideran un traidor y tratan de eliminarlo. No le queda más remedio que limpiarse de los cargos de traición que estos le achacan, para ello debe seguir la pista del culpable disfrazándose de actor y viajando con una troupe. Disfrazado de este modo y valiéndose de las costumbres goreanas que cedían en las ciudades la entrada a los actores durante ciertas festividades similares al carnaval terrestre. Aun así, los espías tanto de los kurii como de los Reyes Sacerdotes pueden estar por todos los lados.