Annie desapareció una noche. Desapareció de su propia cama sin dejar rastro. Todos pensamos lo peor.
De repente, como un milagro, tras cuarenta y ocho horas, volvió, pero no podĆa, o no querĆa, contar lo que le habĆa ocurrido.
Algo le pasó a mi hermana, aunque ella no pueda explicarlo. Solo se que cuando volvió ya no era la misma. No era mi Annie.
Soy incapaz de admitir, incluso para mĆ mismo, que a veces mi hermana me aterroriza.

0 Comentarios