Todo esto se salió de control. Se suponÃa que iba a ser un fin de semana de fiesta divertido con nuestro pequeño grupo de amigos cercanos. TenÃa una casa grande y bonita con piscina, asà que ¿por qué no aprovecharla al máximo, verdad? Aunque invitar a Paul significaba que los lÃmites se iban a traspasar de una manera u otra, y con mi mejor novia Tanya cerca, las cosas siempre se iban a poner feas. Luego jugamos a este estúpido juego de hacer girar la botella y las compuertas se abren de repente. No me canso de estos otros hombres: los mejores amigos de mi prometido. Dejó que todos me besaran y de ahà no hubo vuelta atrás…

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