Así que escribí un libro.
Después de años dándole vueltas a la idea, e incluso presentándome algunas oportunidades cuestionables ("¡Es pan comido! Solo tienes que hacer cuatro horas de entrevistas, encontrar a alguien que lo escriba, poner tu cara en la portada, ¡y listo!"), he decidido escribir estas historias como siempre lo he hecho, de mi puño y letra. La alegría que he sentido al narrarlas no es muy distinta a la de volver a escuchar una canción que grabé y que estoy deseando compartir con el mundo, o leer una entrada de diario primitiva en un cuaderno manchado, o incluso oír mi voz rebotar entre los pósters de Kiss en mi pared cuando era niño.
Esto no significa que vaya a dejar mi trabajo, pero sí me da un espacio para arrojar algo de luz sobre cómo es ser un chico de Springfield, Virginia, transitar por la vida mientras hago realidad los sueños locos que tenía de joven músico. Desde salir de gira con Scream a los 18 años, hasta mi tiempo en Nirvana y los Foo Fighters, improvisar con Iggy Pop, tocar en los Premios de la Academia, bailar con AC/DC y la Preservation Hall Jazz Band, tocar la batería para Tom Petty, conocer a Sir Paul McCartney en el Royal Albert Hall, leer cuentos antes de dormir con Joan Jett o un encuentro casual con Little Richard, hasta volar al otro lado del mundo para pasar una noche épica con mis hijas... la lista continúa. Espero con mucha ilusión enfocar la lente a través de la cual veo estos recuerdos con mayor nitidez para ustedes.

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