En la primavera de 1997, cinco personas compraron la sociedad de inversión Trustor. Sobre el papel, todo parecía estar en orden, pero tres meses después se destapó la estafa. A día de hoy, uno de los mayores delitos financieros de Suecia sigue envuelto en el misterio. Nadie sabe realmente qué ocurrió, quién hizo qué, ni cómo se vieron afectadas las vidas de los implicados por los conflictos que se prolongaron mucho tiempo después de que se cometiera el delito. El cerebro detrás de la estafa, Joachim Posener, desapareció sin dejar rastro y ha logrado mantenerse oculto tanto de la Interpol como de la policía sueca durante treinta años. Ahora, la directora de documentales Karin af Klintberg lo ha encontrado.

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