Los dos primeros artículos los destina a comentar, elogiar e, indirectamente, relacionar dos películas de la época: La edad de oro de Buñuel/Dalí y Éxtasis de Machaty. No por ello, sin embargo y entremedio, Miller deja de activar su hambriento espíritu crítico en relación al cine, poniendo en cuestión que exista un arte llamado cinematográfico desde la defunción de las películas de vanguardia. Henry sopesa, ya por aquel entonces, que el cine de los “narcotizadores de Hollywood” se había convertido en una industria manipulada por el dinero, que sometía al artista al silencio y a la dictadura del mercado y al público lo manejaba inoculándole en vena los gérmenes de la locura del consumo.