Esta obra, que alcanzará varios volúmenes en los próximos años, tiene la finalidad de
redondear la historia de mi vida. Trata de los libros como experiencia vital. No es un estudio
crítico ni contiene un programa de autoeducación.
Uno de los resultados de este examen de conciencia ?porque a eso equivale la redacción de
este libro? es la confirmada creencia de que se debe leer menos y menos, y no más y más. Según
se comprobará recorriendo con la mirada el Apéndice, no he leído ni remotamente tanto como el
catedrático, la rata de biblioteca o siquiera el hombre -bien educado-, pero no cabe duda de que he
leído un centenar de veces más de lo que debí haber leído para mi propio bien. Dícese que sólo uno
de cada cinco norteamericanos lee libros pero hasta este pequeño número de lectores es
exagerado. Escasamente habrá alguno de ellos que viva con sabiduría o plenitud.