Cuando Dorian Hawkmoon, último duque de Colonia, arrancó el Amuleto Rojo del cuello del Dios Loco, regresó en compañía de Huillam d'Averc y Oladahn de las Montañas a Camarga, donde el conde Brass, su hija Yisselda y su amigo Bowgentle, el filósofo, resistían, junto con todo su pueblo, el asedio de las hordas del Imperio Oscuro. Sin embargo, se salvaron desplazándose a otra dimensión de la Tierra gracias a la poderosa fuerza de la antigua máquina que el pueblo fantasma le había entregado a Hawkmoon, y que era capaz de deformar zonas completas del espacio y el tiempo.